Bisitaria, Euskitzeren eskutik
Pleno Consejo Europeo (30-1-2012)
Comparecencia de la Ministra de Empleo Fátima Báñez (8-2-2012)
En El Mundo
Iruñea: ¿falta de valentía?
Curioso y contradictorio, cuando en el conjunto del Estado el vuelco a la derecha ha supuesto uno de los varapalos más importantes vividos por la izquierda en estos 30 años; Pero eso sí, el varapalo en el Estado ha quedado en el debe del PSOE, mientras que en Navarra el aguante por la izquierda ha tenido otros protagonistas: el primero de ellos por voluntad popular, Nafarroa Bai.
De vuelta por un momento al análisis general, el castigo a los socialistas de Rodríguez Zapatero parecía amagar un proceso revulsivo, un latigazo en el proceso de regeneración de un partido que en una sola noche y de un plumazo ha vivido amontonadas derrotas históricas en comunidades, en ayuntamientos y en el apoyo de sus bases.
La respuesta del PSOE no se ha hecho esperar, tan rápida como incomprensible: amago de voces discordantes de las baronías más lozanas, capítulo de derrota con nombre de mujer como antesala de la calma y finalmente proceso de primarias en solitario con sprinter así entronizado ante lo inminente de las generales.
Y ya está: el más duro de los castigos sufridos por el PSOE en una noche electoral, la espalda que cientos de miles de ciudadanos le han dado, sin miedo al otras veces efectivo soniquete del “que viene la derecha” no tiene más respuesta que unas primarias digitales…
Pero si sorprendente ha resultado este proceso, no lo está siendo menos en lo que también a los socialistas y en concreto a Navarra se refiere.
Como digo, en Navarra la derecha de Yolanda Barcina no tuvo ni por asomo el empuje que la ola estatal debía haberle procurado: de hecho, laminados todos los restos que quedaban de la legislatura anterior y pasado el embate popular, sigue sin recuperar la mayoría absoluta que su antecesor sí tuvo.
Tampoco llegó al Ayuntamiento de Iruñea la ola de la derecha, y el cambio sigue siendo posible.
Aquella misma noche electoral llamamos a los electos del PSN a la valentía por el cambio. Ese mismo que no supieron y no quisieron emprender en el agostazo de 2007 y que tan caro le ha resultado a Roberto Jiménez y su equipo.
Resultados como los del pasado 22 de mayo no se recuerdan ni en los momentos menos edificantes de la reciente historia de los socialistas navarros.
Y este es el momento de responder.
Desaprovechar una oportunidad magnífica como la que la ciudadanía nos ha dejado una vez más para el cambio no tendría más sentido o explicación que el miedo a la regeneración.
No dar respuesta a la resistencia que por la izquierda y por una sociedad progresista han marcado los votantes pamploneses en una jornada de tsunami conservador es tanto como castigar doble e innecesariamente a una ciudad que ya venía castigada por una gestión rancia y que ha buscado rentabilidad en el enfrentamiento.
Enfrente tenemos la oportunidad de regenerar elementos indispensables para la mejor vida de una ciudad como es la relación entre sus barrios, como es recuperar una efectiva y querida policía de proximidad.
Tenemos por delante la posibilidad de trabajar con vecinos y asociaciones, de reconstruir con comercio y hostelería el que fue espacio de vida en nuestros barrios; tenemos la obligación de recuperar una acción austera pero no por ello triste ni gris; y tenemos, en fin la tarea de recuperar el caudal de experiencia y profesionalidad del personal que, más allá de vaivenes partidarios, ha sostenido durante lustros el mejor devenir de los servicios en el consistorio pamplonés.
Como digo, esta ha sido la apuesta de los votantes en la jornada electoral.
De entonces aquí, desde el grupo municipal de Nafarroa Bai hemos observado escrupulosos el vaivén de declaraciones marcadamente ambiguas de los dirigentes socialistas que, en Madrid o en Pamplona, siguen hablando sin decir nada.
Es sin duda esta ambigüedad calculada el peor aviso de lo que la dirección socialista prepara a su militancia, y es esta una vez más la llamada a protestar, si así lo estima, lo que en cualquier caso será una nueva traición a la sociedad progresista.
Pero al resto de la ciudadanía, desde la política activa y desde fuera de ella, también nos toca reclamar.
Hoy, señores del Partido Socialista, nos toca reclamar dignidad en el ejercicio de la política, honradez en la llamada que la ciudadanía nos ha hecho en las urnas, pasión por la apuesta con que en su día nos lanzamos a las elecciones.
Ya entonces denunciamos que Pamplona se vislumbraba como moneda de cambio para afianzar a UPN en el Parlamento.
Ahora la vieja Iruñea podría… ¿procurar un Gobierno a dos?
Moneda de cambio en cualquier caso que castiga a las mujeres y hombres de esta ciudad con una nueva ¿falta de valentía?
Austeridad
Aurkezpena
SOBRE EL MUSEO DE LOS SANFERMINES
Uxue Barkos sobre cultura
Spota